Estrategias
Momentum: comprar lo que ya está subiendo (y por qué eso no es lo que tú crees)
Es una de las anomalías mejor documentadas de las finanzas y, a la vez, justo lo que este sitio te repite que no hagas. Las dos cosas son verdad, y entender por qué te protege de la versión mala.
Vamos a hacer algo incómodo: explicarte una estrategia que consiste, literalmente, en comprar lo que más ha subido.
Sí, en este mismo sitio te hemos dicho cien veces que no persigas subidas. En el Minuto de esta semana está escrito tal cual: “no persigas un movimiento de una semana”. Y en Bogleheads contamos que renunciar a perseguir la cartera ganadora es parte del diseño.
Pues resulta que momentum es una de las anomalías mejor documentadas de las finanzas académicas. Las dos cosas son verdad a la vez, y ahí está lo interesante.
En 10 segundos: momentum consiste en comprar de forma sistemática y por regla los activos que más han subido en los últimos meses, porque históricamente han tendido a seguir subiendo un tiempo más. No es una corazonada sobre una noticia: es una regla mecánica que se aplica llueva o truene. Funciona en muchos conjuntos de datos, tiene varias explicaciones plausibles… y puede romperse de la peor forma posible en el peor momento posible.
De dónde sale esto
En 1993, Jegadeesh y Titman publicaron Returns to Buying Winners and Selling Losers. Probaron estrategias con ventanas de formación y periodos de mantenimiento de entre 3 y 12 meses y documentaron rentabilidades positivas significativas al comprar ganadores recientes y vender perdedores recientes durante horizontes de 3 a 12 meses.
Aquello debería haber sido un accidente estadístico y desaparecer en cuanto se publicara. No pasó. Treinta años después, el efecto se ha seguido estudiando en acciones de muchos mercados. Y una literatura relacionada, la de time-series momentum, ha documentado persistencia de tendencias también en índices bursátiles, bonos soberanos, divisas y materias primas.
Una de las explicaciones principales es conductual: los precios pueden reaccionar gradualmente a la información y generar persistencia. Pero no hay una explicación única cerrada; la literatura también discute mecanismos de riesgo, fricciones y otras fuentes. Momentum se observa en los datos con más claridad de la que se entiende su causa.
Por qué esto NO es perseguir titulares
Aquí está la distinción que hace que la pieza tenga sentido, así que despacio.
Una estrategia de momentum es una regla: “cada X meses, me quedo con el 30% que más ha subido según una ventana de 6 y 12 meses, y me deshago del resto”. Se aplica igual cuando te apetece que cuando no, y no le importa lo que digan los titulares.
Perseguir el mercado es una corazonada disfrazada: el bitcoin subió un 15% esta semana, la conversación se llenó de eso, y compras. Sin regla, sin ventana definida, sin criterio de salida.
La diferencia no es de tema, es de si la decisión estaba tomada antes de que pasara nada. Un sistema que compró ganadores en enero, en marzo y en julio, incluidos los meses en los que no apetecía, está haciendo algo distinto de alguien que compra el activo del que todo el mundo habla.
Ahora bien —y esto es lo que casi nunca se cuenta— esa diferencia se sostiene en el papel mucho mejor que en la vida real. Porque para que sea una regla tienes que cumplirla precisamente el día que menos te apetece. Y momentum tiene un talento especial para que ese día llegue.
El pero (y aquí es gordo)
Momentum puede concentrar pérdidas enormes durante varios meses. Tiene nombre propio en la literatura: momentum crashes.
Kent Daniel y Tobias Moskowitz los estudiaron a fondo. En marzo de 2009, la cartera long-short de momentum de su estudio cayó un 42,28%; en abril, otro 45,52%. Entre marzo y mayo de ese año, el mercado subió un 26% mientras la cartera de antiguos perdedores se disparó un 163%: justo la reversión que castiga a momentum.
Pero el dato demoledor no es la magnitud. Es cuándo pasa.
Los crashes de momentum tienden a aparecer en estados de pánico: después de caídas grandes del mercado, con volatilidad elevada, y a la vez que el mercado rebota. Léelo otra vez. La estrategia puede reventar justo cuando todo lo demás empieza a recuperarse.
Piensa en lo que eso significa para ti como persona, no como hoja de cálculo. Has aguantado un mercado bajista. Estás agotado. Por fin el mercado gira y respiras… y es exactamente ahí donde tu cartera de momentum puede llevarse el golpe, porque va cargada de los ganadores del régimen anterior mientras los machacados rebotan con todo. Tienes que seguir la regla en el peor momento emocional imaginable, viendo cómo los demás se recuperan y tú no.
Que la estrategia funcione en un backtest de treinta años no dice nada sobre si tú vas a seguir ahí cuando llegue una racha así.
Hay dos peros más pequeños que también cuentan:
- Rota mucho. Comprar ganadores y soltar perdedores cada pocos meses implica mover la cartera constantemente, y eso cuesta dinero en comisiones e impuestos. Parte de lo que se ve en los papers se lo come la vida real. Si esto te suena a chino, pásate por las comisiones ocultas.
- No es gratis de implementar. El vehículo típico para un particular es un ETF de factor momentum. Por ejemplo, el iShares Edge MSCI World Momentum Factor (ISIN IE00BP3QZ825) sigue el MSCI World Momentum Index, que combina momentum de precio ajustado por riesgo en ventanas de 6 y 12 meses, y mantiene un TER del 0,25% anual (iShares/MSCI, revisado el 04/09/2026). Lo mencionamos porque es una referencia del mercado y así ves la mecánica, no para que lo compres: aquí no señalamos productos.
El error clásico (dos, en realidad)
El primero: entrar en momentum después de una buena racha de momentum. Es el chiste que se cuenta solo. Si te enteras de que existe el factor porque lleva tres años excepcionales y sale en todas partes, estás aplicando momentum… al momentum. Y como todo factor, alterna periodos largos buenos y periodos largos malos. Quien entra por la racha suele salir por la siguiente.
El segundo, y el que de verdad nos preocupa: usar este artículo como coartada. “Los papers dicen que comprar lo que sube funciona” no es lo mismo que “por lo tanto, comprar bitcoin esta semana porque lleva un 15% es una decisión respaldada por la academia”. Lo segundo no se deduce de lo primero. Una regla sistemática sobre cientos de activos con una ventana definida y un rebalanceo fijo no tiene casi nada que ver con una compra suelta movida por una conversación.
Si al terminar de leer esto sientes que tienes permiso para perseguir lo que está de moda, hemos escrito mal la pieza.
En cristiano
Momentum es real, está muy documentado y ha persistido durante décadas en distintos conjuntos de datos. Eso hay que decirlo, porque negarlo por comodidad ideológica sería exactamente el tipo de simplificación contra la que va este medio.
Y a la vez: rota mucho, cuesta más de lo que parece, y puede derrumbarse justo cuando el mercado se recupera, que es el momento en que menos fuerza vas a tener para aguantarlo. Es una estrategia que exige mucha disciplina, y su resultado real depende también de costes, vehículo y ejecución.
Te la contamos para que entiendas de qué se habla cuando se habla de momentum, y para que sepas distinguir la versión con reglas de la versión con prisa. No para que conviertas el “comprar lo que sube” en la excusa que llevabas buscando.
Ficha editorial
- Autoría
- Equipo editorial de Ruido Financiero
- Publicado
- Última revisión
Fuentes
- Returns to Buying Winners and Selling Losers: Implications for Stock Market Efficiency (Jegadeesh y Titman, 1993) — el trabajo seminal · The Journal of Finance
- Momentum: what do we know 30 years after Jegadeesh and Titman's seminal paper? · Financial Markets and Portfolio Management
- Time Series Momentum (Moskowitz, Ooi y Pedersen, 2012) · Journal of Financial Economics / AQR
- Momentum Crashes (Kent Daniel y Tobias Moskowitz) · Journal of Financial Economics
- Momentum Crashes — versión NBER Working Paper 20439 · NBER
- iShares Edge MSCI World Momentum Factor UCITS ETF (Acc), IE00BP3QZ825 — TER y datos oficiales · iShares
- MSCI Momentum Indexes Methodology — ventanas de 6 y 12 meses · MSCI