Red flags: cómo oler un producto financiero basura
El producto malo nunca se presenta como malo. No hace falta ser experto para detectar señales de alerta: costes opacos, presión, promesas incompatibles con el riesgo y regulación poco clara.
Las comisiones que no ves (y te van sangrando)
Ninguna es enorme por separado, y por eso cuelan. Pero sumadas, año tras año, se comen un pellizco serio de tu dinero. Te enseño dónde se esconden para que las caces.