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Letras del Tesoro: prestarle al Estado y cobrar por ello

Se pusieron de moda cuando la gente hizo colas en el Banco de España. Te explico qué son, por qué se consideran de bajo riesgo y en qué se diferencian de una cuenta remunerada.

Puede que vieras las noticias de colas en el Banco de España de gente queriendo comprar “letras”. No era una secta financiera: era gente prestándole dinero al Estado a cambio de una rentabilidad. Te cuento de qué va, sin ponerte cara de aburrimiento.

En 10 segundos: una Letra del Tesoro es un préstamo a corto plazo que le haces al Estado. Pones dinero hoy, y en la fecha acordada el Tesoro te devuelve lo que vale el título. Lo que ganas es la diferencia entre esas dos cifras.

Cómo funciona (sin tecnicismos)

El Estado necesita dinero y lo pide a 3, 6, 9 o 12 meses. Cada título son 1.000 € y se reparten en subasta, no a precio fijo de escaparate. Ojo con un detalle que casi nadie cuenta: las Letras pueden salir al descuento o a premio, o sea que el precio que pagas puede quedar por debajo o por encima de esos 1.000 € que cobrarás al final.

Un ejemplo con números redondos: pagas 970 € y al vencimiento te devuelven 1.000 €. Esos 30 € son tu ganancia, antes de comisiones. Si en vez de comprarla en la subasta la compras después en el mercado, el precio será otro y la rentabilidad también.

¿Por qué se consideran de bajo riesgo?

Porque quien te debe el dinero es el Estado español, y eso pesa: la probabilidad de que no te pague es mucho más baja que con la mayoría de empresas privadas. Pero bajo riesgo y riesgo cero no son lo mismo, y hay dos cosas que conviene tener claras. Una: esto no es riesgo cero, por muy Estado que sea. Dos: el FGD no te cubre aquí, porque una Letra no es un depósito en un banco, es otra cosa.

Si aguantas hasta el final, sabes lo que te van a devolver: 1.000 € por título. Lo que no sabes de antemano es cuánto ganas, porque eso depende de a qué precio la compraste y de lo que te haya cobrado el intermediario. Y si decides salir antes de tiempo, entra en juego una tercera variable: a cuánto se paga esa Letra en el mercado ese día.

Letras vs cuenta remunerada

Las dos sirven para dinero que no quieres poner en riesgo, pero no se comportan igual:

  • Una Letra tiene fecha de caducidad y sabes lo que te devolverán ese día. Salir antes es posible, pero al precio que marque el mercado.
  • Una cuenta remunerada te deja sacar el dinero cuando te dé la gana, pero el banco puede bajarte el tipo cuando le dé la gana a él.

Resumiendo: la Letra te ata a un plazo y te da certeza sobre el importe final; la cuenta te da libertad de movimientos y te quita esa certeza. Ninguna es mejor. La pregunta no es cuál paga más, es cuándo vas a necesitar ese dinero.

Cómo se compran (y el rollo fiscal)

  • Directamente al Tesoro, con una Cuenta Directa: por internet o pasando por el Banco de España. Esta es la vía de las famosas colas.
  • A través de tu banco o tu broker, que te lo pone fácil y por eso te cobra lo suyo. Pregunta cuánto antes de firmar.
  • En el mercado, comprándosela a otro que la tenía y quiere salir.

Y ahora Hacienda. Lo que ganas —la diferencia entre lo que pagaste y lo que te devuelven— tributa como el resto de tus ahorros, en la parte de la declaración donde van los intereses y los dividendos (en el papeleo lo verás como «rendimiento del capital mobiliario»). Aquí está lo que más despista: a las Letras nadie les quita nada por adelantado, ni comprándolas al Tesoro ni pasando por tu banco. Eso no significa que estén libres de impuestos. Significa que te toca declararlo a ti.

El error clásico (no lo hagas)

Meter a 12 meses el dinero que a lo mejor necesitas en tres. Pasa lo de siempre: llega el imprevisto, te toca vender con prisas y descubres que el precio de ese día no era el que tenías en la cabeza. Puedes salir ganando o perdiendo, y eso no lo decides tú. Si es dinero que puede hacerte falta pronto, déjalo donde puedas cogerlo sin drama: una cuenta remunerada aguanta mejor esa función.

En cristiano

Una Letra es prestarle dinero al Estado unos meses. Si aguantas hasta el final, sabes que te devuelven 1.000 € por título; cuánto ganas con eso depende de lo que pagaste y de lo que te cobraran por el camino. No la cubre el FGD, no es riesgo cero, y si sales antes de tiempo te comes el precio del día. Y aunque nadie te retenga nada por adelantado, lo que ganes hay que declararlo.

Ficha editorial

Autoría
Equipo editorial de Ruido Financiero
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