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TIN y TAE: por qué el banco te enseña un número y te cobra otro
Tranquilo, esto es más fácil de lo que parece. Te lo cuento como si estuviéramos tomando un café: qué es cada uno y por qué hay que mirar algo más que el número grande del anuncio.
Vale, va a sonar a chino durante diez segundos y luego lo vas a pillar del todo, te lo prometo. Cuando un banco te dice “te doy un 4%”, la pregunta es: ¿un 4% de qué? Porque hay dos números que suenan casi igual —TIN y TAE— y confundirlos es justo lo que hace que luego te lleves sorpresas.
Quédate con esto: el TIN es el tipo “a secas”. La TAE es un número pensado para comparar: coge las condiciones del producto, tiene en cuenta cada cuánto se pagan los intereses y, según de qué producto hablemos, mete dentro ciertos gastos y comisiones. Pero cuidado, que aquí se cuela mucha gente: la TAE no es el dinero que acaba en tu cuenta, porque no lleva impuestos ni tiene por qué llevar absolutamente todos los costes.
El TIN es el precio de la etiqueta
Imagina el precio que pone en la etiqueta, antes de pasar por caja. Eso es el TIN: el porcentaje que el banco dice que te paga por tu dinero (o que te cobra si el que pide eres tú). El problema es lo que se queda fuera: el TIN no te cuenta cada cuánto se pagan esos intereses ni los gastos y comisiones que la TAE sí puede recoger.
Saberlo está bien, pero es media foto. Dos productos con el mismo TIN pueden acabar con TAE distintas según cómo estén montados.
La TAE existe para que puedas comparar
La TAE traduce las condiciones del producto a una tasa anual equivalente, y ahí está su gracia: pone a todos en la misma báscula. En productos de ahorro se calcula con interés compuesto y dando por hecho que los intereses que te van pagando se reinvierten. En préstamos mete además los gastos y comisiones que le tocan según las reglas de cálculo. Por eso el Banco de España la usa como referencia para comparar ofertas, y no el TIN.
Dos escenas para que se te quede:
- Cuando ahorras (una cuenta que te paga): que los intereses caigan cada mes o una vez al año hace que la TAE se separe del TIN, porque el cálculo recoge ese efecto de bola de nieve.
- Cuando pides prestado: las comisiones y gastos que entran en el cálculo empujan la TAE hacia arriba. Por eso un préstamo “al 5% TIN” puede tener una TAE más alta, y esa es la cifra a la que tienes que mirar.
Por qué esto te importa (y mucho)
Porque un “5%” suelto en un cartel no te dice nada: no sabes si es TIN o TAE, si dura tres meses o doce, si te pagan por todo el saldo o solo hasta cierto tope, ni qué te van a pedir a cambio. La TAE es la mejor herramienta que tienes para comparar, pero sola no basta: al lado hay que leer siempre cuánto dura y qué exige.
Antes de picar, mira esto
- ¿Es TIN o TAE? Si en el anuncio solo aparece el TIN, ve a buscar la TAE y las condiciones. Están, aunque en letra más pequeña.
- ¿Es una promo? Aquí está la trampa más común. Una promoción de tres meses se anuncia con una TAE anualizada, y eso no significa que vayas a cobrar ese porcentaje sobre tu saldo durante doce meses. Mira cuánto dura de verdad y haz la cuenta en euros: te vas a llevar una sorpresa, y no de las buenas.
- ¿Hay tope? Una cuenta puede pagarte de maravilla “hasta 3.000 €” y nada a partir de ahí. Si metes 10.000, el porcentaje que ves no es el que cobras por el conjunto.
- ¿Qué te piden a cambio? Domiciliar la nómina, dos recibos, contratar un seguro… Eso también es parte del precio, aunque no venga en el número.
- Hacienda también juega. La TAE es antes de impuestos. Los intereses del banco van a la renta del ahorro, así que lo que acaba en tu bolsillo es menos de lo que dice el cartel.
El error clásico (no lo hagas)
Mover todos tus ahorros a la cuenta “del 4%” sin mirar cuánto dura, hasta qué saldo paga y qué te va a exigir. Y tres meses después, repetir la mudanza. La TAE sirve para comparar; el plazo, el tope y la letra pequeña son los que te dicen cuánto dinero vas a ver de verdad.
En cristiano
El TIN es el tipo a secas. La TAE es el número que sirve para comparar, porque pone a todos los productos en la misma báscula. No la confundas con lo que te queda limpio después de impuestos, ni con la promesa de cobrar ese porcentaje durante un año entero. Antes de firmar: TAE, cuánto dura, hasta qué saldo y qué te piden a cambio. Esas cuatro.
Ficha editorial
- Autoría
- Equipo editorial de Ruido Financiero
- Publicado
- Última revisión
Fuentes
- Banco de España — TAE de un depósito o producto de ahorro · Banco de España
- Banco de España — TAE de un préstamo o producto de financiación · Banco de España