Minuto Financieromartes, 29 de septiembre de 2026

La inflación sube al 4,9%, y esta vez no es solo la gasolina

El IPC adelantado de septiembre sube al 4,9%, sobre todo por los carburantes. Pero la subyacente, que deja fuera la energía y los alimentos frescos, también sube: del 2,9% al 3,1%. Si baja el petróleo, arregla una parte del salto. La otra no pasa por el surtidor.

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Qué ha pasado

El INE ha publicado este martes su dato adelantado de septiembre: la inflación sube al 4,9%, seis décimas por encima del 4,3% de agosto. Es la tasa más alta desde febrero de 2023, cuando estaba en el 6%. En el mes, los precios suben un 0,3%. El dato es provisional: el definitivo sale el 14 de octubre.

El INE atribuye el salto sobre todo a los carburantes, que suben este septiembre cuando en septiembre de 2025 bajaron. Y, en menor medida, a los paquetes turísticos, que bajan menos que hace un año.

Y luego está el dato que cambia la lectura. La inflación subyacente, que deja fuera la energía y los alimentos no elaborados —los frescos—, sube dos décimas, hasta el 3,1%. Según elEconomista, es su nivel más alto desde marzo de 2024.

Por qué importa

Hace un mes, la subyacente frenaba el titular. Este mes lo acompaña

El 31 de agosto contamos lo contrario: el IPC saltaba al 4,3%, pero la subyacente bajaba una décima, al 2,9%. Eso permitía separar el golpe de la energía de una aceleración general, y lo dijimos así.

Este mes esa separación ya no sale tan limpia. El hecho: suben las dos, el general seis décimas y la subyacente dos. La interpretación: la subida de precios ya no se queda en el surtidor.

¿Qué se arregla si baja el petróleo?

Una parte: la del surtidor. La gasolina y el gasóleo entran en el índice general casi al día. Si el barril baja y se sostiene, esa parte del salto puede deshacerse tan rápido como llegó.

Además, parte de ese salto es aritmética. La tasa anual compara con doce meses antes, y en septiembre de 2025 los carburantes bajaron. Este mes suben. Es el efecto base: la tasa acelera tanto por lo que sube ahora como por lo que bajó entonces.

La otra parte, no de un día para otro. La subyacente no incluye el surtidor, así que un barril más barato no la baja directamente. Si el petróleo llega a ella, lo hace por caminos lentos —transporte, producción, servicios—, y por esos mismos caminos tarda en salir. Por eso es la medida en la que se fijan los bancos centrales para saber si la inflación se está quedando.

Pero un mes no es una tendencia

Dos cautelas, y las dos pesan:

  • Es un adelantado. El INE lo confirma o lo corrige el 14 de octubre.
  • Los paquetes turísticos están dentro de la subyacente. El INE los cita entre los motores del mes, y son un precio que se mueve mucho con la temporada. El adelantado no desglosa qué parte de esas dos décimas viene de ahí.

La serie de la propia nota del INE añade contexto. Hace un año, la subyacente estaba en el 2,4%; en enero, en el 2,6%. Desde entonces ha ido subiendo despacio y con altibajos —3,0% en mayo y en julio, 2,9% en agosto— hasta el 3,1% de ahora. El salto de septiembre es de un mes. La subida lenta, no.

La lectura honesta es esta: la subyacente ha dejado de frenar, y no desde ayer. Si septiembre marca además una aceleración, lo dirán octubre y noviembre.

Mientras tanto, el petróleo ha vuelto a girar

El 21 de septiembre contamos que el crudo aflojaba y la deuda respiraba. Ha durado una semana:

  • El lunes 28, Trump rechazó la propuesta iraní de reabrir el estrecho de Ormuz en siete días, y el Brent llegó a subir más de un 3%.
  • Esa misma noche, Trump negó haber ofrecido a Irán un alivio de sanciones o liberar fondos congelados. Axios lo había publicado citando a funcionarios estadounidenses. «I offered them NOTHING!» («No les ofrecí NADA»), escribió en su red social.
  • Este martes, las bolsas mundiales tocaron su nivel más bajo en una semana.

El barril va y viene, y en dos semanas ha cambiado de sentido dos veces. Por eso importa el dato de hoy: trae una parte que no depende del petróleo del día.

Y mientras, la deuda no deja de encarecerse

No es solo el petróleo. Pedir prestado a largo plazo se está encareciendo en medio mundo, y el foco está en Estados Unidos:

  • El bono estadounidense a diez años subió el lunes 28 hasta el entorno del 5,25%, su nivel más alto desde 2007. Según Reuters, acumula casi medio punto de subida en septiembre, su peor mes en dos años. Está por encima del 5,041% que contamos el 16 de septiembre y, frente al entorno del 4,96% del día 21, son casi tres décimas más en una semana (cálculo nuestro).
  • En Japón, el bono a diez años llegó el día 24 al 3,055%, su nivel más alto desde agosto de 1996.
  • En Europa, el alemán a diez años tocó el 3,57% el 16 de septiembre, máximo desde junio de 2009, y el español rondaba el 4% el día 18, su nivel más alto desde octubre de 2023, como contamos el 21 de septiembre.

¿Qué tiene que ver con el IPC? El tipo de un bono largo recoge varias cosas a la vez, y entre ellas están la inflación que se espera y el camino que se espera para los tipos oficiales. La Fed subió el 16 de septiembre y doce de sus dieciocho miembros veían otra subida antes de fin de año. La lectura: una inflación que no se va con el barril, como la que mide la subyacente, es la que mantiene el dinero caro más tiempo. No es la única causa: la cantidad de deuda que hay que colocar también pesa, como explicamos el día 21.

A quién afecta

A quien compra, no solo a quien llena el depósito. Hace un mes decíamos que tu inflación personal depende de cuánto pesan en tu gasto el combustible, la vivienda, la comida o los servicios. Sigue siendo verdad. Pero con la subyacente subiendo, quien apenas usa el coche tiene menos escapatoria: lo que sube también está en el restaurante, los servicios o las vacaciones.

A quien tiene ahorro líquido. El BCE remunera los depósitos de los bancos al 2,50% desde el 16 de septiembre, y lo que te paga tu banco suele quedar por debajo, porque entre una cosa y otra hay margen comercial. Si tu dinero rinde menos que la inflación durante un periodo comparable, pierde poder de compra, aunque el saldo no baje. Eso no convierte tu colchón en un error: la liquidez compra disponibilidad. Pero conviene saber cuánto te cuesta.

A quien tiene hipoteca variable, por el camino largo. Un IPC español no mueve por sí solo el euríbor: el euríbor sigue al BCE, y el BCE decide con la inflación de toda la zona del euro. Pero el propio BCE, en sus proyecciones del 10 de septiembre, ya esperaba más subyacente en 2027 (2,6%) que en 2026 (2,5%) para el conjunto del euro. Un dato español que va en esa dirección no decide nada. Tampoco ayuda a que el precio del dinero baje pronto.

A quien está negociando una hipoteca fija, de forma más directa. La fija bebe de la deuda a largo plazo: un banco que se compromete a un tipo durante veinticinco años necesita financiarse a ese plazo. Con la deuda encareciéndose en medio mundo, es difícil que las ofertas de fija se abaraten mientras dure.

Qué deberías revisar

  1. Tu propia subyacente. Mira cuánto ha subido en los últimos meses lo que pagas fuera de la gasolinera: la compra, las comidas fuera, los seguros, las suscripciones. Esa cifra describe tu bolsillo mejor que el 4,9%, y es la parte que un barril más barato no arregla de un día para otro.
  2. Cuánto rinde de verdad tu parte líquida. Revisa el tipo neto, las condiciones y cuándo acaba la promoción. Y compáralo con la inflación sabiendo para qué está ese dinero, no para convertirlo en una carrera por ganarle al IPC.
  3. Si negocias una fija, la oferta por escrito y con fecha. Con la deuda subiendo, comparar dos ofertas fechadas es la única forma de saber si tu tipo se está moviendo.
  4. Apunta el 14 de octubre. Ese día el INE confirma o corrige el 4,9% y el 3,1%.

Qué no deberías hacer por impulso

No leas «baja el petróleo» como «baja la inflación». Ya ha pasado una vez este mes: el crudo aflojó el 21 y volvió a subir el 28. Y aunque se sostenga, solo arregla una parte.

Tampoco leas un mes de subyacente como una tendencia instalada. Es un adelantado y lleva dentro los paquetes turísticos. Octubre dirá más que septiembre.

No saques dinero que necesitas a mano para «ganarle al 4,9%». Perseguir la inflación con el colchón cambia un problema lento por un riesgo rápido.

Y no toques tu hipoteca por un dato de IPC. Entre este número y tu cuota están la inflación de toda la zona del euro, el BCE y la fecha de revisión de tu contrato.

Frase final

Si baja el petróleo, arregla una parte del 4,9%. La otra ya no está en el surtidor.

Ficha editorial

Autoría
Equipo editorial de Ruido Financiero
Publicado
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Fuentes